dijous, 30 d’octubre de 2008

Una escapada a tiempo es una victoria


Esta semana ha sido muy dura, hemos tenido mucho trabajo y aún no ha terminado....pero mañana me marcho a Hiperbórea a descansar (es un eufemismo), a recargar las pilas y a disfrutar del Reencuentro y de Nuevos Encuentros...a cambio voy a pasar el frío de mi vida, pero voy concienciada y los calcetines largos y el gorro ya están en la maleta...
Os veo el Lunes y ya sabéis, prometo regresar....

dimarts, 28 d’octubre de 2008

Piter y yo. Pisa 1064


Como una imagen vale más que mil palabras, primero os enseño lo que ví...



Nada más entrar, te encuentras con esto..... En primer plano, el Battistero, a la izquierda, el Camposanto, en segundo plano la Cattedrale, y detrás, asomada como un niño travieso, la Torre...

El Battistero....la belleza de la sencillez



Detalle de la cúpula



Y para rematarte, en el interior el púlpito de Nicola Pisano.



La Cattedrale de Santa Maria
El "templo de mármol blanco como la nieve"



En la realidad es mucho más impresionante....




La rampa sube y no hay barandilla



Santa Maria della Spina
La iglesia más bonita, original y encantadora que se pueda uno imaginar
Sólo por ella merece la pena ir a Pisa




Su fachada delantera



La trasera



La lateral...
El gótico en todo su esplendor

diumenge, 26 d’octubre de 2008

Piter y yo. Autostrada per l´Italia


Lamenté
no poder detenerme para hacer fotos del paisaje de La Liguria mientras iba de camino a Pisa; aunque la carretera era mu
y buena, no era lo suficientemente ancha para las áreas de estacionamiento de emergencia que ví en otras autostradas......de pronto sobrepasé el cartel que me anunciaba que abandonaba Liguria y entraba en la Toscana.....es difícil poner por escrito las emociones que me invadían ese día. Al fín era plenamente consciente de que después de tantos meses de preparación estaba en Italia y mi viaje era ya una realidad...no podía comentar con nadie las bellezas que había visto, las que estaba viendo y las que me esperaban, sólo éramos el Cd y yo, pero vaya, hablaba conmigo misma y sentía una alegría burbujeante que me hacía sonreír todo el tiempo como una tonta...Y me sentí precisamente así cuando, mientras recorría mis primeros kilómetros por la Toscana, ví allá a lo lejos unas montañas blancas, y por un momento me pregunté por qué extraño fenómeno de la naturaleza había nieves perpetuas a tan escasa altura, y tan cerca del mar....entonces me dí cuenta de que eran las canteras de mármol de Carrara...
El viaje se me hizo muy rápido, al fin y al cabo sólo dos horas separan Genova de Pisa, y aunque tardé algo más, era una distancia muy asumible...Llegando a Pisa, salí por la primera salida de la autopista que encontré, Pis
a nord, y me dispuse a pagar el peaje ; ya había tenido mi primera experiencia con las gasolineras italianas e iba a tener la primera con los peajes...había decidido pagar el combustible y los peajes con tarjeta y dejar el efectivo para el resto de gastos, pero aquella máquina infernal no me aceptó la tarjeta, ni las otras dos que probé.....había tenido cuidado de escoger la salida adecuada, y sabía que el sistema era como en España, no entendía por qué aquel engendro mecánico no las admitía....así que apreté el botón de ayuda, y expliqué (en italiano, y además bastante correcto) lo que me sucedía....el duende verde de dentro de la máquina me respondió tan rápido que no pude comprenderle ni una palabra y cuando así se lo dije, apareció un ticket larguísimo y la barrera se abrió....me detuve en el arcén del peaje y leí aquel legajo; en él me explicaban las distintas maneras de abonar los 12.40 euros que debía: por internet, giro postal, en las casetas de la autopista con cobrador o en los Punto Blu. Había visto muchos indicadores de Punto Blu en el trayecto y sabía que allí se podía solicitar el Telepass, el sistema de cobro automático de autopistas parecido al que tenemos aquí y que había decidido no utilizar porque para un extranjero no era tan útil....comprendí que además eran centros de atención al conductor en la autopista....bien, pues pagaría religiosamente lo que debía pero primero, Pisa.



dissabte, 25 d’octubre de 2008

Piter y yo. La Liguria


Se supone
que cuando se está tan cansado como yo aquella noche en Genova, se consigue conciliar el sueño con facilidad. Bien, no fue mi caso. No había deshecho la maleta porque no era necesario para una sola noche, pero lo dejé todo preparado para levantarme, ducharme, y salir hacia mi siguiente destino: Pisa. Estaba nerviosa y los nervios mandaban sobre el cansancio, así que tardé un poco en relajarme, y entonces comencé a oír voces en la calle....y las voces se convirtieron en cantos: un grupo de americanos, aficionados por lo que se ve a los coros, (si no formaban uno) empezaron a entonar canciones en la calle. Si hubiera tenido un cubo de agua se lo habría tirado encima, y no es que me haya hecho mayor, es que era la una de la mañana, y ya no había nadie en Via Balbi, los bares y restaurantes estaban cerrados y reinaba la tranquilidad.....pero en lugar de ponerme violenta, cerré la ventana y puse el aire acondicionado...adiós a la idea de dormir con la brisa de Genova.

Al día siguiente me desperté antes de que sonara el despertador: es lo que sucede cuando tu cuerpo está acostumbrado a levantarse todos los días a la misma hora. El aire acondicionado había estado funcionando toda la noche, y cuando bajé al comedor me dí cuenta de que seguía haciendo mucho calor; si a las siete era así, cómo sería a las dos? desayuné lo más rápido que pude y me marché del hotel. En el garaje, me estaban esperando; les había dicho que me iría temprano y tenían mi coche en primera fila. Comprendí que movían los coches conforme iban entrando y los disponían según la hora estimada en que lo abandonaban, era la única manera de aprovechar el espacio. No estaba preocupada por la salida de la ciudad, porque el día anterior había visto indicaciones para la autopista; sólo indicaba "austostrada", y no sabía si era la que debía tomar, pero las seguí e hice el camino casi inverso del día anterior para llegar al hotel desde el puerto. Un poco más adelante ví que las indicaciones ya diferenciaban entre los distintos destinos, y tomé sin problemas la autostrada A12.
Desde el primer momento, empezaron a sucederse túneles; Genova está enclavada entre la costa y la montaña, y ésta está perforada, literalmente, por la autopista. La carretera era muy buena, y sabía que no podía perderme, pero no me atrevía a soltarme conduciendo....poco a poco le encontré el gusto a poder ir a 130 km/h y disfruté conduciendo mientras contemplaba la Liguria a ambos lados de la autopista, con mi propia banda sonora de fondo....es realmente hermosa esa zona de Italia. Muy verde, con montañas muy cerca del mar, que asomaba de vez en cuando, un tanto agreste pero serena, con casas colgadas de las faldas de las montañas..... De camino a Pisa estaban Portofino, Cinque Terre, la Spezia y el golfo dei Poeti, Portovenere y Lerici y muchos otros lugares que merecían una parada, pero la noche anterior no había decidido aún si haría todo el recorrido de un tirón o me detendría.....Cinque Terre estaba descartada porque es Parque Natural y los 5 pueblos que la componen son de difícil acceso en coche, pero tenía todo el día para llegar a Lucca y se suponía que La Piazza dei Miracoli, en Pisa, se podía ver en poco tiempo....sin embargo, yo me conozco y yendo sola y sin agobios me iba a tomar la visita con mucha calma...además quería explorar un poco Pisa y no estaba segura de los horarios de acceso a los monumentos....así las cosas, aunque el viaje era corto, quizá sería mejor no detenerme mucho, ya que no quería llegar tarde a Lucca.
Y así sin querer tomé la decisión y no me detuve más que para poner gasolina.....sin plomo 98, porque allí no tienen 95....mi coche la echa de menos, mi bolsillo no.



dijous, 23 d’octubre de 2008

Piter y yo. La Signora del Mare II


....Nunca se sabe dónde pueden llevarte tus pasos si caminas sin rumbo. A mí en Genova me llevaron hasta la Piazza De Ferrari. Es la más importante de Genova, uno de sus puntos neurálgicos, el típico lugar donde la gente se deja ver. De hecho fue centro de la movida genovesa hasta que esta se trasladó a otro punto de la ciudad. Aquí se celebran los triunfos de la Sampdoria y el Genova y parten todos los tours turísticos.


De la plaza surgen tres calles importantes, Via XXV Aprile, hacia la Piazza Fontane Marose, de donde yo provenía, Via Roma, y Via XX Settembre.
La fuente monumental que ocupa su centro data de 1936, y fue realizada gracias a la aportación de la familia Piaggio, convirtiéndose pronto en uno de los símbolos de la ciudad. Pero si por algo destaca la plaza es porque en ella se encuentran algunos de los edificios más importantes de Genova.
Bajando por la Via XXV Aprile, el primero es el Teatro Carlo Felice; se inauguró en 1828 con una ópera de Vincenzo Bellini y Felice Romani, Bianca e Fernando, escrita ex profeso para la ocasión. Con la Segunda Guerra Mundial, el Teatro resultó parcialmente destruido, y las autoridades de la ciudad decidideron convocar un concurso para rehacerlo por completo. El Teatro fue inaugurado por fín en 1991, manteniendo su antigua estructura pero con un interior completamente nuevo.





El Teatro Carlo Felice.
A la derecha la Accademia






Junto al Carlo
Felice se encuentra la Accademia Ligustica di Belle Arti, la Academia Ligur de Bellas Artes. El palazzo se edificó sobre el solar del convento de San Domenico y posee un porche en su parte inferior que estaba previsto fuera más grande. Cuando se abrió la Via XX de Settembre, se añadió un pórtico en la fachada que da a Via Vernazza.
Dejando atrás el Teatro, y la estatua de Garibaldi, caminando hacia la Fontana, a la derecha encontramos el Palazzo Ducale. El Palacio era la sede de la Antigua República independiente de Genova, y su última restauración data de 1992 con motivo de las celebraciones en honor de Cristóbal Colón y el descubrimiento de América. Hoy día la planta principal acoge exposiciones y conferencias y en la planta inferior, en su pórtico, hay cafeterías y tiendas. Fue en este palacio donde tuvieron lugar las reuniones del G8 en 2001 que acabaron en auténtica batalla campal.


El Palazzo comenzó a construirse en el siglo XIII, pero en el Cinquecento se reedificó añadiéndose los patios...En el siglo XVIII el fue pasto de las llamas y se reconstruyó en estilo neoclásico; a partir de 1835 se edificaron las fachadas de las alas laterales del edificio. Un detalle curioso es que si se accede al Palazzo desde la Piazza De Ferrari el visitante cree estar entrando por la puerta principal, cuando en realidad ésta se encuentra en Piazza Mateotti, al torcer la esquina; es en esta plaza donde puede contemplarse la fachada neoclásica del palacio. La entrada secundaria de la Piazza De Ferrari se edificó en el siglo XIX a raíz de la propia contrucción de la plaza.


Pasé mucho tiempo deambulando por la Piazza De Ferrari; había llegado por casualidad así que en un principio no supe lo importante que era pero había postes con información turística y era imposible no fijarse en los edificios. Entré en el Palazzo Ducale por la plaza y pude ver su amplio patio inferior, lleno de columnas; sin saberlo, salí por la puerta principal, y cuando me dí la vuelta al bajar las escaleras, recibí el impacto de aquella fachada tan elegante e impresionante....supongo que tenía un aspecto un poco extraño allí parada, delante del Palacio, absorta intentando memorizarlo y a la vez disfrutar de lo que veía....no acababa de asimilar que estaba en Italia, paseando por Genova: no me sentía extraña, pero aún estaba algo descolocada, como si tuviera jet lag.....comencé a notar el cansancio derivado de no dormir en una cama y de los nervios acumulados, pero no quería regresar al hotel, así que regresé a la Piazza De Ferrari, y me acerqué peligrosamente a la Fontana....la bruma formada por el agua me espabiló y eché a andar por la Via XX Settembre.....por un momento me pareció estar en Torino, en Via Roma, porque los edificios a ambos lados de la calle son porticados, ideales para los días de lluvia pero terribles para el calor sofocante de aquella tarde-noche. Finalmente comprendí que no podía más y dí la vuelta. Regresé al hotel poco a poco, deseando descansar pero queriendo contemplarlo todo de nuevo, con nuevos ojos...me había planteado Genova como una escala, y en sólo unas horas La Superba me había puesto en mi sitio demostrándome que merecía más tiempo.


dimarts, 21 d’octubre de 2008

Piter y yo. Interludio musical I




Questa di Marinella è la storia vera
che scivolò nel fiume a primavera
ma il vento che la vide così bella
dal fiume la portò sopra a una stella.

Sola senza il ricordo di un dolore
vivevi senza il sogno di un amore
ma un re senza corona e senza scorta
bussò tre volte un giorno alla tua porta.

Bianco come la luna il suo cappello
come l'amore rosso il suo mantello
tu lo seguisti senza una ragione
come un ragazzo segue un aquilone.

E c'era il sole e avevi gli occhi belli
lui ti baciò le labbra ed i capelli
c'era la luna e avevi gli occhi stanchi
lui posò la sua mano sui tuoi fianchi.

Furono baci e furono sorrisi
poi furono soltanto i fiordalisi
che videro con gli occhi delle stelle
fremere al vento e ai baci la tua pelle...

Dicono poi che mentre ritornavi
nel fiume chissà come scivolavi
e lui che non ti volle creder morta
bussò cent'anni ancora alla tua porta.

Questa è la tua canzone Marinella
che sei volata in cielo su una stella
e come tutte le più belle cose
vivesti solo un giorno, come le rose
e come tutte le più belle cose
vivesti solo un giorno come le rose.

diumenge, 19 d’octubre de 2008

Piter y yo. La Signora del Mare I


"...Vedrai una città regale, addossata a un
a collina alpestre, superba per uomini e per mura, il cui solo aspetto la indica Signora del mare."
Petrarca


Me hubiera gustado dedicarle más tiempo a Genova, pero sólo pude disfrutarla la tarde que llegué. Pensé que podría visitarla mejor a la vuelta, pero finalmente no fue así. Sin embargo, dí un largo paseo aquel día, y como en tantos otros momentos del viaje tuve suerte, porque sin proponérmelo, llegué a varios lugares importantes de la ciudad.
Salí sin mapa, decidida a explorar pero dispuesta a volver atrás en el momento en que mi memoria no pudiera recordar el camino. Mi hotel estaba situado en Via Balbi, donde tambien se encuentran la Università y el Palazzo Reale así que nada más empezar el paseo, me topé con ellos. El Palazzo, que estaba cerrado, (15 malditos minutos) es del siglo XVII y fue adquirido por los Saboya en el XIX. Hoy día es sede de una pinacoteca; sus salas son impresionantes y conserva una colección de mobiliario de todas las épocas en que fue habitado además de los jardines.....la Universidad en cambio, estaba abierta aunque decidí no entrar porque no sabía todavía adónde iba a llegar caminando, y prefería seguir explorando.


La Università degli Studi di Genova


Recordaba por los diagramas que había visto en internet, que aquellas calles me llevaban al centro. Mi ilusión era llegar a Via del Campo, ya que estaba en la ciudad de Fabrizio Di André, pero en lugar de eso, acabé llegando a la Via Garibaldi. Antiguamente esta calle se llamaba Strada Nuova y desde 2006 la Strada y los palacios que la flanquean forman parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

La Strada Nuova.
A la derecha el Palazzo Bianco
y los jardines del Palazzo Doria Tursi


El visitante se sentirá sorprendido por la estrechez de la Strada, que contrasta con la magnificencia de los Palazzi, tan diversos y sobre todo, tan hermosos: barroco y renacimiento, estucos, frontones clásicos, manierismo, frescos, esculturas de mármol....La razón para la particular fisonomía de Via Garibaldi es que nunca fue una calle principal, sino una especie de paseo interno entre los palacios, una calle privada. Sin embargo, a finales del siglo XVIII algunos palacios se convirtieron en sedes de bancos (como el Palazzo Spinola, sede del Deutsche Bank) e instituciones privadas y acabó abriéndose al público.
El origen de la Strada se remonta al siglo XVI, cuando el municipio subastó lotes de tierra en lo que entonces se llamaba Via Aurea que fueron adquiridos por ricas familias de la ciudad. El distrito resultante se convirtió en el "primer proyecto de desarrollo urbano planificado por una autoridad pública". El arquitecto que ordenó el trazado de la zona fue Galeazzo Alessi, discípul
o de Miguelángel. Las residencias construidas se convirtieron en los Rolli di Genova, de la expresión Rolli degli alloggiamenti pubblici di Genova, es decir aquellos palacios de familias nobles que en tiempos de la República independiente de Genova, alojaban, previo sorteo, a los visitantes ilustres. De los 80 palacios de los Rolli que se conservan, la Unesco seleccionó 42......no puedo enumerarlos todos, pero hablaré de los que más me gustaron.....
Los primeros palacios que salieron a mi encu
entro fueron el Palazzo Bianco y el Palazzo Rosso. Aunque construidos en distintas épocas, acabaron siendo propiedad de la misma familia, los Brignone-Sale y fueron donados a la ciudad por su última representante, Maria Brignone-Sale, duquesa de Gallera, con diez años de diferencia.
El Palazzo Bianco, se llamaba en origen Palazzo Grimaldi, pues fue edificado por Luca Grimaldi entre 1530 y 1540 pero en el siglo XVI se reformó para adecuarlo al gusto de la época orientándolo hacia Strada Nuova. El palacio perteneció posteriormente a los de Franchi y finalmente a Maria Durazzo Brignole-Sale; el palacio familiar de los Brignone-Sale era el Palazzo Rosso, situado enfrente, y cuando la dama murió dejó en herencia a su sobrino mayor el Palazzo Rosso, y al menor el Palazzo Grimaldi, llamado ya Bianco por el color de su fachada.

El Palazzo Rosso fue construido entre 1671 y 1677 por la familia Brignone-Sale que lo retuvo hasta 1874 cuando fue donado a la ciudad por la duquesa de Gallera. Diez años después donaría también el Palazzo Bianco, junto con una amplia colección de obras de arte especificando que debía convertirse en un museo.

Junto al Palazzo Bianco se encuentra el Palazzo Doria Tursi; sede desde 1848 del ayuntamiento, fue construido entre 1565 y 1579 y en 1597, su nuevo propietario, Giovanni Andrea Doria, ordenó construir dos loggias. Es el palacio más imponente de toda Strada Nuova y hoy día, junto con el Palazzo Bianco y el Rosso, forma el Polo Museale Genovese.


Palazzo Doria Tursi


Por desgracia, era muy tarde para entrar a ver cualquier museo; tuve suerte al menos de poder fotografiar la entrada de alguno, como el Doria Tursi, pero no los pude visitar.

Mencionaré por último el Palazzo Podest
á, cuya fachada se caracteriza por su tono azul; fue construido entre 1559 y 1565 por Nicolosio Lornellini, pero durante su historia pasó a manos de varias familias, hasta que en el siglo XIX acabó en manos de Andrea Podestá, alcalde de Génova en varias ocasiones y de cuya familia recibe su actual nombre.

Recuerdo que cuando llegué al final de Strada Nuova, experimenté algo que me sucedió muchas veces durante el viaje: no quería abandonar ese lugar, porque no iba a regresar. Había llegado caminando desde Via Balbi hasta Piazza Fontane Marose, y pensaba seguir, pero si continuaba perdería de vista aquellos palacios tan hermosos.....sin embargo, tenía que seguir, porque la tarde avanzaba, estaba anocheciendo y quería ver más......no sabía qué me esperaba, pero quería seguir....

dimecres, 15 d’octubre de 2008

Piter y yo. Un viaje por mar


La travesía
en barco fue muy tranquila, con buena mar, el barco era cómodo y había libertad de movimientos.....mucha gente de la que viajaba era ya experta porque iban equipados con almohadones y con sacos de dormir; recuerdo en particular una mujer joven con sus dos hijos: el más pequeño, un granuja
que caminaba pero aún llevaba chupete, estuvo corriendo de un lado a otro de las salas comunes, era muy travieso pero muy simpático, y cuando comenzó a tener sueño, pidió el pijama, cogió su manta y su almohada y se tumbó en el suelo entre los sillones a dormir...no quiero imaginarme la de veces que el pequeño Luca había hecho ese viaje. Yo, que no llevaba almohada, me conformé con cenar, leer un rato y en vista de que la tele de la sala seguía empeñada en emitir un horrible concurso, me apropié de los 4 sillones de mi fila y me dormí. Sorprendentemente descansé muy bien, no me enteré de nada, pero a las ocho ya estaba despierta, y me faltaban varias horas para llegar a puerto. Las pasé como buenamente pude: desayuné y me fui a dar una vuelta; las terrazas para tomar el sol estaban llenas así tomé un rato el aire y acabé sentada rodeada de mis mapas, revisando las carreteras por las que iba a circular (había planificado e impreso los trayectos con la guía Michelín, pero seguía revisándolos una y otra vez) hasta la hora de comer. Inevitablemente, hacia la final, estaba muy aburrida. Puedes ir equipada con el mp3, con un libro, con dos guías, con mapas, con mil planes en tu cabeza y con el nerviosisimo típico de una ocasión así, pero llegará un momento en que lo único que quieres es salir del barco, sobre todo si a través de las ventanas ya ves Genova....
Por fín nos reunieron en la cafetería y poco a poco fuimos desembarcando. El proceso es algo lento: primero bajan los pasajeros que van a pie, luego los camiones, las motos y por último los coches.
Y de pronto me encontré dentro de mi Fiesta, a punto de pisar tierra italiana por segunda vez. Sabía que mi hotel estaba cerca de la Estación del Príncipe, y suponía, por experiencia, que ésta estaría indicada, pero me preocupaba liarme al salir del barco y perderme.....huelga decir que éste ha sido un viaje sin GPS....pero mis temores eran infundados; nada más bajar del barco, entras de lleno en la ciudad, y enseguida ví las indicaciones para la Estación: conducía llevada por los nervios pero segura del camino que estaba recorriendo, y efectivamente, llegué....consulté mi mini plano de Genova y comprobé que el hotel se encontraba delante de mí, pero la calle era dirección prohibida y no podía acceder.....decidí aparcar y luego ir al hotel, pero me fue imposible hacerlo en esas calles y busqué un párking.....subí por las empinadas calles de la parte alta de Génova y volví a bajar, para aparcar finalmente en el único parking que había visto, un poco viejo, un poco pequeño, pero vigilado al menos. Aquella fue la primera ocasión que tuve de utilizar mi escaso italiano, ya que las conversaciones con los camareros de la cafetería del barco no son dignas de mencionar; conseguí hacerme entender y descubrí que el propietario del garage hablaba itañol, una extraña mezcla de su idioma y el mío; me dijo que podía dejar el coche toda la noche, que hacían descuento a los turistas alojados en ciertos hoteles, y que el mío era uno de ellos....además me indicó exactamente dónde estaba y diez minutos más tarde estaba en la recepción, armada con la carpeta morada donde guardaba todos los emails con las reservas y la documentación del viaje. El hotel Acquaverde ocupa dos plantas de un edificio antiguo y se han dividido los pisos para formar habitaciones. La mía era pequeña, pero tenía un baño completo, nevera, caja fuerte, tv, aire acondicionado y daba a la calle....no podía esperar para ducharme y relajarme por fín, así que regresé a por la maleta y abrí la ventana con sus venecianas de madera de par en par. Había llegado a Genova.......

dilluns, 13 d’octubre de 2008

Piter y yo. "...Construye una nave y llámala Audacia..."


Agosto
transcurrió con la lentitud propia del verano....tuve ocasiones para relajarme y no lo pasé mal, además pensar en lo que tenía por delante me facilitó las cosas....estaba algo inquieta por si surgía un imprevisto, pero por fín llegó el último día de trabajo y empecé oficialmente las vacaciones. Cuando decidí las fechas, reservé la primera semana de septiembre para pasarla en casa y ultimar detalles: la maleta, el banco, despedirme de la gente...incluso programé una entrada en el blog. No voy a negar que estaba algo asustada. Me iba sola y dependía en todo de mí misma: un resfriado, una torcedura, una avería y todos mis planes podían cambiar drásticamente. Pero estaba tan emocionad
a, que esas consideraciones no tenían importancia.

El viernes 5 me levanté temprano y cerré la maleta. Había planeado irme pronto pero me retrasé un poco. Estaba sola en casa así que cargué el equipaje en el coche y me fui, como un fín de semana cualquiera....Tenía todo el día para llegar a Barcelona y el barco no salía hasta las 21.15, de hecho era esa espera lo que me ponía más nerviosa, no la travesía. Eli estaba en Barcelona ese fin de semana y habíamos planeado encontrarnos; ella iba a ser la última persona en despedirme de mí y me consolaba no esperar tantas horas sola.
Ir a Barcelona desde Valencia no tiene misterio, pero incluso en eso era novata porque siempre que voy allí cojo el tren. El viaje se me hizo algo aburrido, mucho más que cuando voy a Madrid; pillé obras en salida del puerto y estuve cuarenta minutos dando vueltas siguiendo las indicaciones, el tráfico era infernal. Pero finalmente llegué al puerto y busqué directamente un párking donde dejar el coche. Aparqué en el WTC, y cuando salí al exterior, pude ver mi barco: "Bien, al menos el barco existe!" pensé.
Me obligué a comer, aunque no tenía ganas, y dejé que pasara el tiempo hasta que Eli llegó. Tenerla allí esas horas previas fue estupendo. No sólo me hizo compañía y soportó mi verborrea, sino que vigiló el coche mientras hacía el check-in en las oficinas de la naviera, procedimiento que por cierto en Génova fue mucho más sencillo...durante la preparación del viaje, en nuestras sesiones diarias de piscina, se había lamentado muchas veces de no poder acompañarme, más aún cuando ambas compartíamos algunos puntos de vista sobre mi aventura particular, y estuvo muy pendiente de mí durante el viaje.....ya hemos decidido que algún día iremos juntas, y lo importante es la voluntad....
No entraré aquí en detalles sobre el trámite del check-in, eso lo dejo para más adelante, pero realmente hay que tener paciencia, mucha paciencia....

Y finalmente embarqué, (una experiencia subir esa rampa que te pone al día los amortiguadores), aparqué el coche en la bodega y me despedí de él hasta el día siguiente (está prohibido acceder a los vehículos durante la travesía). El barco no era muy grande y llegar a la sala de butacas no tuvo misterio....era como la sala de un cine, pero con butacas más grandes, reclinables, una tele de plasma que sólo emitía la RAI y poca gente.....había también una sala de "estar", la cafetería restaurante y varias terrazas, de libre acceso y donde podías tomar el sol.....A las 21.15, puntualmente, comenzó a moverse y poco a poco dejamos atrás el puerto, la torre Agbar allá a lo lejos y pronto estábamos en alta mar....En el Principio había sido el Plan y ya había llegado el momento......

dilluns, 6 d’octubre de 2008

Piter y yo. Una habitación con vistas


Si alguna vez hacéis como yo y organizáis vuestro propio viaje, descubriréis que la oferta es tan grande como variada. Hoteles, albergues, pensiones, B&B, casas rurales, agriturismo....hay un alojamiento para cada uno, puedes darte un homenaje en una villa o irte a un hotel de lo más convencional. Mi intención era combinar ambas opciones.
No comentaré aquí las páginas web que consulté para las primeras cribas de alojamientos, si alguien las necesita, puede preguntarme, pero aunque esas webs me servían para buscar por precios y según las características que necesitaba, realicé todas las reservas, menos Genova, directamente con los alojamientos, y todo a través de e-mail. Encontré lugares preciosos donde alojarme, pero que se salían por completo de mi presupuesto (punto muy importante en la preparación del viaje) y que por otro lado eran dignos de convertirse en el alojamiento de todas las vacaciones y hacer excursiones sólo por los alrededores. Pero iba a moverme mucho, así que los descarté.
El 6 de junio reservé el hotel de Genova y me dí un mes para reservar el resto de alojamientos. Superé mi límite en 5 días, ya que cerré la última reserva el 11 de julio. He aquí la lista:
Genova, 1 noche.
Lucca, 4 noches.
Ravenna, 1 noche.
Mantova, 2 noches.
Vignale Monferrato, 1 noche.
Torino, 3 noches.
Por qué Lucca y no Firenze? Dónde está Vignale Monferrato? Torino, de nuevo?
La decisión de no dormir en Firenze vino derivada de la renuncia a visitar el sur de la Toscana. Iba a perderme Siena, San Gimignano y Volterra, porque si empleaba (al menos) dos días en visitarlas, tendría que renunciar a Ravenna y Torino. Lucca se encuentra a unos 40 minutos de Firenze; es una bonita ciudad toscana amurallada, muy tranquila; encontré un pequeño hotel dentro del casco antiguo, con aspecto de ser muy acogedor, y como se suele decir "con encanto"; además me atraía la idea de residir varios días en un único lugar, aunque fuera aquí y allá.....Así pues decidí dormir en Lucca cuatro noches: llegaría desde Genova, y el primer día lo dedicaría a visitar la ciudad, mientras los dos siguientes viajaría en tren a Firenze, reservando el segundo día para los Ufizzi. De allí marcharía a Ravenna, El Destino que Nadie Podía Comprender; en Ravenna dormiría en un hotel céntrico, porque todo lo que deseaba ver estaba dentro de la ciudad y sólo pasaría allí un día, así que no podía perder tiempo en desplazamientos; luego marcharía a Mantova, la ciudad de Virgilio; calculaba que pasando dos noches allí, en un casa de campo rehabilitada como B&B, disponía de tiempo para ver la ciudad y con un poco de suerte, llegar a Vicenza, la ciudad de Palladio y ver Villa Rotonda. Al abandonar Mantova, visitaría Verona y la zona del Lago di Garda, y continuaría viaje a Vignale Monferrato, un pueblo pequeño donde dormiría en otro B&B con unas vistas preciosas a un valle lleno de viñedos. Dormir en el Monferrato me permitía entrar a Torino desde el sur, dejando Milano para otra ocasión, pero así podría pasar por Asti y Ivrea; ya conocía el norte del Piemonte y me apetecía visitar esas ciudades sobre las que tanto había leído.....Mi viaje iba a llevarme por la Liguria, Toscana, Emilia-Romagna, Lombardia, Veneto y Piemonte....pero aún faltaba más de un mes para irme....ahora me quedaba lo peor: esperar.


divendres, 3 d’octubre de 2008

Piter y yo. Dudas y Ambición


Supongo que puede parecer extraño que hable de lo mucho que me preocupaba elegir la ruta del viaje. Al fín y al cabo uno se va de vacaciones para relajarse, si te estresas preparándolas, mal empezamos. Así que intentaré explicarme.
Desde el momento en que descubrí que tendría que viajar sola, éste fue un viaje Para Mí; decidí que visitaría aquellos lugares que deseara aunque no se correspondieran con lo "típico"...por eso descarté Roma, por eso no fui a Venezia.....en principio quería pasar al menos una semana en la Toscana y después seguir viaje, así podría ir a Firenze, Pisa, San Gimignano, Volterra.....pero también quería ir a Vicenza, y a Verona y al Lago di Garda, y quería
regresar a Torino, y aunque en algunos sitios podía pasar sólo un día y era suficiente, en otros debía quedarme al menos dos, aparte de la distancia que los separaba....el problema es que recibía consejos de mucha gente, que me hacían dudar de estar tomando las decisiones correctas.....pocos comprendían que quisiera regresar a Torino cuando ya había pasado una semana el verano anterior, poca gente comprendía que no deseara ir a Venezia....sí deseaba ir, pero no me salían las cuentas con las fechas....Estaba siendo demasiado ambiciosa? Y si hacía un viaje más reducido, visitando menos ciudades y permaneciendo en ellas más tiempo?.....
Estaba llegando al límite cuando cierta tarde fui a la playa sola.....es lo que tiene tener las tardes libres.....me llevé la toalla, el protector solar, una libreta y a Piter, y me puse a pensar, decidida a tener una solución cuando regresara a casa. Hice entonces lo que debería haber hecho al principio: una lista de mis motivos. Sé que es raro, pero cuando dudo mucho entre dos opciones, en cuestiones importantes, hago una lista de pros y contras, y da resultado.....así que esa tarde, hice una lista de mis motivos para viajar a Italia, y de las ciudades que desde el principio habían formado parte del Plan, ignorando completamente todos los consejos que había recibido.
Y funcionó: volvió a ser mi Plan. El inicio sería en Genova y los primeros días los pasaría en la Toscana, para pasar luego a Ravenna, Vicenza si podía y acabaría en Torino......ahora disponía de tiempo suficiente para pasar más de un día en algunas ciudades y para poder explorar. La segunda parte del viaje, tras la visita a Ravenna, estaba más en el aire, pero al menos ya podía comenzar a buscar alojamientos.

dijous, 2 d’octubre de 2008

Piter y yo. El Plan II


Sabía lo que iba a hacer
, sabía cuándo lo iba a hacer, sabía cómo lo iba a hacer.
Me puse un plazo: en mayo compraría los billetes, y empezaría a concretar la ruta con detalle. Había recibido un sobre con información turística del ENIT, tenía un mapa, una guía de Italia norte, una colección de páginas web en la pestaña Marcadores de mi navegador, y todo lo necesario para empezar a buscar alojamientos...entonces interrumpí los preparativos y me dediqué a leer la guía....he de reconocer que estaba agobiada, no había dejado de pensar en las vacaciones desde que me habían dado las fechas, y faltaban 6 meses! Así que congelé los preparativos un par de semanas....no me preocupaban los billetes de barco, ya que cada pocos días entraba en la página, pero entretanto, dejé que pasara abril, y entramos lentamente en mayo....
Y el día 22 compré finalmente los billetes del ferry y por primera vez hablé de Piter en el blog. Más de uno me preguntó a posteriori quién era Piter y aún hoy hay gente que no entiende por qué le puse nombre a un mapa de carreteras. En realidad no fui yo. Sólo dije que al igual que Piter de Vries, tenía un Plan, pero cierto día en que enseñé el plano de carreteras a Eli, intentando conseguir una opinión imparcial, ella exclamó al verlo: "Mira, si es Piter!" Y hasta hoy.....
Finalmente, elegí como puerto de entrada Genova. Había dudado mucho pero me decidí cuando descubrí que GNV realizaba esa ruta y tenía una oferta con la que llevar el coche, ida y vuelta, me costaba 1.50 euros. El barco partía de noche, y llegaba a su destino 18 horas después; había contratado butaca, no camarote, y pensé que sería una noche muy larga, pero ya descansaría en el hotel.
Al comprar el billete no sólo puse fecha de salida, tambien de regreso, y delimité así el marco del viaje. Saldría el día 5 hacia Barcelona, y regresaría el 18 por la noche, llegando a Valencia el 19. Así podría pasar una semana en casa y tendría tiempo de atar los útimos cabos. He de decir que cuando vuelva a hacer un viaje así, seguramente compraré los billetes un poco más tarde; es un riesgo que no quise correr esta vez, pero que permite ampliar el viaje mientras se planea y no atarte las manos desde el primer momento. Y digo esto porque entonces entré en un bucle infinito de indecisión intentando encajar todos los lugares que quería visitar en los quince días de que disponía. No quería ir justa de tiempo pero tampoco quería desperdiciarlo. La primera parte del viaje estaba clara, pasaría la primera noche en Genova y al día siguiente descendería por la costa de la Liguria hacia Pisa, visitando si podía Portofino y la Spezia.....pero debía hacer noche en Pisa o seguir hacia Firenze? Y cúantos días iba a pasar allí? Y en Ravenna?
Además comenzaron a lloverme consejos y preguntas: "Vas a ir a Venezia? no te la puedes perder!" " Por qué quieres ir a Torino? Si ya estuviste el año pasado!"...pero si iba a Venezia me venía justo ir a Torino, y no quería renunciar a ella.....no quería renunciar a nada.....empecé a hacer esquemas calculando los días de que disponía, las distancias aproximadas que podía recorrer y los lugares que deseaba visitar.....y me bloqueé, el segundo bloqueo....hacía cábalas en el trabajo, en la playa, cuando caminaba, llegó un momento en que debía obligarme a mirar el mapa y pensar en el tema.... Me preguntaba a mí misma cómo era posible dudar tanto, si sólo dependía de mí! Pero viajar solo tiene ese inconveniente, como todo depende de tí, puedes pedir consejo, pero la última palabra es tuya y me atormentaba tomar una mala decisión.....

dimecres, 1 d’octubre de 2008

Piter y yo. El Plan I


Algunas personas
de mi entorno suelen decirme que soy muy organizada, o parafraseando a Conchi, "estructurada", es decir, que necesito encontrar el orden incluso en el desorden, y que me gusta que cada co
sa esté en su sitio.
La verdad es que tienen razón, y cuando comencé a planear el viaje, se hizo más que evidente, porque estaba dispuesta a vivir una aventura, pero no a dejarlo todo al azar.
Tenía el destino, pero debía concretar qué zonas del país iba a ver. Descarté inmediatamente Roma: parecerá extraño pero Roma siempre estará ahí, y el día que vaya será sólo Roma, me dedicaré a ella por entero....descarté también el sur, y me concentre en la Toscana y el Piemonte. En aquellos días no pensaba hacer una ruta muy amplia, pero como en cada paso del Plan, no era capaz de decidirme: si elegía la Toscana, renunciaba a Torino, pero quería ir, Ten
ía que ir, y si elegía sólo Piemonte, descartaba Pisa, Firenze y el paisaje toscano.....tampoco tenía muy claro cómo llegar: por tierra, recorriendo la carretera de la Costa Azul, o en avión, viajando después en un coche alquilado previamente desde España? Estaba llena de dudas....Me habían advertido que ir por tierra era un viaje largo y duro y que el problema no era tanto ir, sino el regreso después de pasar al menos diez días recorriendo Italia. Pero una compañera de trabajo me recordó una tercera opción: el ferry de Barcelona a Genova, que me permitía llevar mi coche y lo mejor, no tenía restricciones de peso. Averigué que podía entrar en Italia por Genova o Livorno: Genova estaba cerca de la Toscana, sólo debía bajar hacia el sur y encontraría Pisa, y si iba al norte, encontraba Torino. Livorno estaba en la misma Toscana y más cerca de Firenze...Pero había tantos lugares que se quedaban fuera....Tenía que tomar una decisión y fue entonces cuando llegó Piter, con su escala 1:1.000.000.....
Recuerdo lo grande que me pareció el país y cómo cambiaron mis esquemas, porque de pronto podía ver a lo que me enfrentaba y a cuántos sitios podía ir...por qué centrarme en una sola provincia? no me iba en coche? podía ir a lugares que no se ofertaban normalmente en los viajes organizados pero que hacía mucho que deseaba conocer......no iba a conformarme con recorrer una provincia, iba a hacer una ruta! Mi coche, un buen mapa de carreteras y yo. Era la oportunidad de mi vida! No importaba demasiado el punto de entrada, porque ambos se encontraban cerca de Pisa y Firenze, pero luego podría llegar hasta el otro lado de la península y visitar Ravenna, y llegar a Venezia, y Mantova, y Verona, y Vicenza, y luego seguir hacia el oeste y llegar hasta Torino vía Milano y de allí bajar de nuevo a la costa para regresar a casa.
Tenía un nudo en el estómago, pero iba a hacerlo.