dimecres, 29 de juliol del 2009

Piter, los Gonzaga y yo.


Mantua me genuit,
Calabri rapuere,
tenet nunc
Parthenope.
Cecini pascua, rura, duces.


Virgilio

Salí de Rávena en dirección a Mantova con sentimientos encontrados; triste por dejar atrás tanta maravilla pero un poco cansada y harta de todo. Era como si tuviera que poner tierra de por medio. Rávena es preciosa, bueno, al menos sus monumentos lo son, no tengo concepto de ella como ciudad porque no la "ví", pero tras perderme el día anterior y el accidente de tráfico quería dejarla atrás.
La última parte del viaje se extendía ante mí como un folio en blanco. No tenía grandes planes definidos: Mantua, Vicenza, Verona y de ahí al Piemonte..... tranquilamente...deseaba ir a Vicenza para ver la obra de Palladio y Villa Rotonda, quería ver la Arena de Verona y entrar al Piemonte por el sur, por Asti, me apetecía ver la ciudad engalanada para el Palio. Pero primero debía llegar a Mantua, la ciudad de Virgilio....Tenía pensado presentar mis respetos al patrón de la OMA y visitar sobre todo el Palacio Ducal de la familia Gonzaga.....El B&B donde me alojé era una casa antigua acondicionada sin perder su estilo, con un jardín trasero amplio y tranquilo. Mi habitación era muy grande, de muebles antiguos, pesados y oscuros, y ventanas de doble batiente que abrí de par en par para disfrutar de la brisa que corría aquella tarde, pero cuando salí de la ducha me dí cuenta de que el tiempo estaba cambiando. Comenzó a nublarse y tuve que cerrar las ventanas, el aire empezaba a ser de tormenta y el horizonte se volvió negro. Descarté salir a cenar y me quedé en mi cuarto intentando trazar la ruta del día siguiente y descifrando el pronóstico del tiempo de la RAI....no pintaba bien.....una perturbación se cernía sobre toda la llanura padana....antes de dormirme, ya estaba lloviendo.....
Cuando desperté al día siguiente, una cortina de agua se interponía entre el paisaje y yo....detesto la lluvia y en vacaciones, más....Cesó de llover en cuanto me metí en el coche; fue fácil llegar a la ciudad porque se veía sobre el río Mincio, etérea, casi flotando sobre las aguas....aquella es una vista que no olvidaré nunca....


La leyenda dice que el nieto de Tiresias, Ocno, fue el fundador de Mantua y que ésta debe su nombre a Manto, la madre del fundador. La realidad, mucho más prosaica, es que es de origen etrusco y luego fue anexionada por los romanos. Matilde de Canossa, la noble italiana conocida por su papel en la Querella de las Investiduras, fue una de sus gobernantes, y en el siglo XIV, los Gonzaga se hicieron con el poder. Mantua prosperó mucho bajo su gobierno, y la familia consiguió que les fuera reconocido el ducado por Carlos V....Mantua se unió a la Italia unificada en 1866.
Los Gonzaga y otros gobernantes antes que ellos embellecieron Mantova dotándola de iglesias, basílicas, torres y palacios: es, justo con Sabbioneta, Patrimonio de la Humanidad...Sabía que en situaciones normales podría pasar todo el día caminando por ella y disfrutándola, pero al llegar a Piazza Sordello, donde se encuentra el Palacio Ducal, y comprobar cómo resbalaban los adoquines del pavimento, me dije a mí misma que si no paraba de llover, mi vista sería corta. Conseguí llegar
al Palacio sin estrellarme contra el suelo y una vez allí, ya me daba igual todo, estaba a cubierto y tenía un palacio de más de 500 salas y 34.000 metros cuadrados por explorar....Aunque no todo está abierto al público, es tan inmenso, que me cuesta recordar todo lo que ví...las salas se sucedían y en medio de aquel laberinto resultaba imposible ubicarse respecto al exterior...yo caminaba sintiendo que no tenía ojos suficientes, dejándome llevar...me fastidiaba no poder tomar fotografías, sobre todo porque la entrada era muy cara, en comparación con otros lugares que visité, y me quedé con las ganas de fotografiar el techo de la Sala del Laberinto (con el artesonado en el que puede leerse Forse che si; forse che no) y la Sala del Pisanello, que conserva algunos frescos de este autor, a caballo entre el gótico y el primer renacimiento.....poco a poco fui atravesando las distintas áreas del palacio, y llegué al corazón del edificio, donde todo aquel que lo visita quiere llegar: la Camara Picta de Andrea Mategna.
La Camera Picta o Camera degli Sposi, se encuentra en el torreón norte del castillo de San Giorgio, que forma parte del complejo palaciego. Cuando subes la rampa de la torre sabes que vas a ver algo mágico, pero incluso sabiéndolo, pocas cosas me impactaron en el viaje como aquella sala. Mantegna la pintó entre 1465 y 1475; las escenas se encuentran delimitadas por arcos pintados que dan la sensación de encontrarnos en un porche. La pared norte, con la escena "De la Corte" representa a la familia Gonzaga, el marqués Ludovico y su esposa Barbara de Brandenburgo rodeados de sus familiares y personas de confianza. El episodio que se representa es la entrega al marqués por parte de su secretario de una carta de Bianca Maria Visconti, duquesa de Milán, que solicitaba ayuda del marqués para asegurar sus territorios, en peligro por la enfermedad de su esposo Francesco Sforza. El marqués aparece representado girando la cabeza hacia su secretario, a su lado, su esposa, recibe una manzana de su hija más pequeña, Paola. Les acompañan además otros miembros de la familia, su hija Barbarina, llamada la Bella, Gianfrancesco, señor de Bozzolo, e incluso Vittorino da Feltre, que cuidó de la educación de los hijos de Ludovico. A los pies de este se encuentra su perro, Rubino, como símbolo de fidelidad.
En la pared oeste, llamada "Del Encuentro" se representa al marqués, vestido con ropa oficial, en contraste con la vestimenta cortesana de la escena anterior, en compañía de sus hijos Francesco, Ludovico, y su sobrino Sigismondo...en segundo plano aparecen Federico III de Habsburgo y Christian I de Dinamarca, cuñado de Ludovico. Como fondo de la escena, se vé una Roma idealizada.
En el techo de la sala hay pintada una cúpula ficticia, que mediante el dominio de la perspectiva ofrece la ilusión de un espacio abierto, ya que la cúpula parece abierta al exterior, se vé el cielo y corre alrededor de ella una balaustrada por la que se asoman pequeños angeles, damas, caballeros y algunos personajes desconocidos.

Tuve suerte porque apenas había nadie visitando la sala conmigo y pude quedarme más del tiempo establecido. Las fotografías (que no tomé yo), proceden de internet y no hacen justicia a aquellas pinturas....te sientes un voyeur contemplando a Ludovico y su familia, mientras ellos te ignoran elegantemente instalados en su corte....



Después de ver la Cámara, la visita al Palacio estaba casi finalizada.....me sentía cansada y hambrienta, desde el desayuno no había comido nada y ya me había acostumbrado a los horarios italianos....pensé en comer algo en un café y seguir visitando la ciudad, pero cuando salí al exterior, el agua corría por las calles empedradas como si fuera un río. Todo el mundo se protegía bajo las arcadas de los edificios que rodeaban Piazza Sordello; comprendí que el paseo por Mantova estaba descartado: no podría presentar mis respetos a Virgilio ni visitar la catedral, ni la rotonda de San Lorenzo....pero a las afueras estaba Palazzo Te, el palacio de recreo de los Gonzaga....llevaba paraguas y zapato cerrado, y decidí arriesgarme....cuando llegué al coche, la lluvia y el aire habían convertido mi paraguas en algo inútil....pero sólo era agua, y estaba empeñada en llegar al palazzo así que salí de la ciudad y comencé a seguir las indicaciones.....descubrí muy pronto que los alrededores de Mantova no son buenos bajo una gota fría y mas si no los conoces: el primer camino hacia Palazzo Te no estaba lo bastante bien indicado y retrocedí, lo intenté por otro acceso a través de un polígono y los carabinieri desviaban el tráfico por la lluvia....las rotondas se inundaban por momentos...paré en un centro comercial, comí, y lo intenté por tercera vez: esta vez me perdí por completo.....no tenía la menor idea de donde estaba...y llovía tanto por aquellas carreteras que en más de una ocasión tuve que detenerme en el arcén porque no veía nada, con los limpiaparabrisas a toda velocidad. Ya estaba más que nerviosa cuando parada en una gasolinera (cerrada), recibí una llamada de Davide desde Londres para preguntarme cómo estaba: "perdida en mitad de la Lombardía"...cuando colgamos, había dejado de llover y decidí aprovechar el pequeño respiro que me daba el tiempo: según Piter, si seguía por esa carretera llegaba un pueblo cercano a mi alojamiento, Palazzo Te podía esperar.....circulaba despacio, atenta a la carretera y las señales, cuando el coche pisó gravilla del arcén...en lugar de girar suavemente el volante, lo hice con demasiada fuerza y perdí el control: me encontré dando bandazos por aquella nacional....uno, dos, tres....pero, increíblemente, mi mente pudo reaccionar: "si orientas recto el volante, el coche seguirá recto, no vuelvas a girarlo"....fueron los segundos más largos de toda mi vida y cuando por fín volví a mi carril estaba tan asustada que casi no podía respirar...si hubiera encontrado más coches, no lo habría contado, porque había invadido por completo el carril contrario....Quería detenerme y llorar, quería llegar Ya a casa, quería bajarme del coche y gritar......pero no, debía seguir, ya lloraría en mi habitación....quince minutos después, aún no se cómo, conseguí llegar al B&B y me senté en la cama aún incrédula por lo que acababa de pasarme... y maldije la lluvia, mi poco criterio al empecinarme en buscar el dichoso palacio y las malas indicaciones de las carreteras mantovanas....pero no lloré....creo que seguía demasiado asustada para hacerlo...
Aquella noche había planeado cenar en un restaurante cercano al aire libre, pero claro está tuve que renunciar...agotada, me fui a dormir pronto: tenía la esperanza de que la lluvia cesara y poder visitar Vicenza y Verona....