dimecres, 9 de desembre de 2015

K-Alfa, "esa" civilización....





Para Eugenio, que ha regresado a K-Alfa


El planeta K-Alfa, perteneciente a la Gran Alianza, está situado en el primer sector del duodécimo cuadrante de la galaxia y a veintitrés pársec de la tierra. Se trata de un planeta de clase A, de un diámetro algo superior a los 14.200 kms. y que gira alrededor de un sistema solar, el LF-2, en un período de cuatrocientos doce días terrestres. Puesto que orbita dos estrellas gemelas y siempre coincide la inclinación de su eje con el de alguna de ellas alternativamente, no se conoce el frío intenso en el planeta, disfrutando por el contrario de un clima suave, casi primaveral durante la mayor parte del año a excepción de los cinco meses centrales del mismo, en el que las temperaturas ocasionalmente llegan a alcanzar los 30º c.
La superficie de K-Alfa se caracteriza por contar con una gran cantidad de pequeños mares interiores y tres grandes océanos; en tierra firme, proliferan gran cantidad de bosques y selvas semi- tropicales, con una exuberante flora y fauna.
K-Alfa posee un satélite, Pera, de unos 2.500 Kms. desértico y casi deshabitado pero con atmósfera respirable y un asteroide, Oh-nan, lugar de retiro final para los que llegan al ocaso de su vida.



K-Alfa está habitado por una raza de humanoides de aspecto parecido a los humanos, llamados K-Alforros; su desarrollo intelectual y científico, sin embargo, es mucho más elevado lo cual ha llevado a su sociedad a un nivel muy alto de bienestar.
Su especie se divide en distintas razas, como la humana, pero a diferencia de ésta conviven en armonía. Hay algunos testimonios escritos conservados de épocas muy antiguas que hablan de un período en el que la razas de K-Alfa practicaban una separación racial total, pero hoy en día se considera que se trata de leyendas con pocos visos de realidad, ya que para los avanzados K-Alforros, la sola idea de despreciar a un semejante por su color es inadmisible. Como los humanos, entre los K-Alforros existe el dimorfismo sexual, y conviven dos géneros, el masculino y el femenino; ambos sexos poseen una serie de características físicas comunes: son altos y apuestos, de cabello oscuro y ojos penetrantes y poseen seis sentidos, la vista, el oído, el gusto, el tacto, el olfato y un sexto que podríamos definir como telepatía pero que supera en mucho al concepto humano de la misma. Todos los sentidos de los K-Alforros están más desarrollados que sus equivalentes humanos, lo cual los hace especialmente sensibles a la fealdad, el ruido, la mala comida, la suciedad y los malos olores. Este es un hándicap al que deben enfrentarse cuando no viven en K-Alfa ni en otros planetas de su mismo nivel.
Los K-Alforros son extraordinariamente inteligentes, pero también divertidos y gustan de las bromas; tienen una vida muy larga y plena, libres de preocupaciones como el trabajo o las enfermedades. Precisamente porque su vida es muy larga, hace varias generaciones comenzaron a sufrir de aburrimiento, y decidieron dedicar varios años de su vida a viajar a otras galaxias, habitando en otros planetas e integrándose en sus sociedades. En ocasiones, la convivencia de los K-Alforros con otros seres se hace muy difícil ya que son testigos de comportamientos y costumbres que ellos hace mucho superaron, pero respetan siempre la norma de no inmiscuirse en el desarrollo de sociedades más primitivas, hasta el punto de haber renunciado a establecerse en algunos planetas ante el peligro de alterar su ritmo de desarrollo.
La población se concentra en pequeños núcleos urbanos esparcidos por toda la superficie, a excepción de M-City, única gran ciudad y capital planetaria, que con cinco millones de individuos y situada en la gran península central, alberga la sede del Gran Consejo y sus ministerios, el Senado K-Alforriano como representación de los territorios-estado y el Gran templo, lugar de peregrinación y de culto.

Enciclopedia Galáctica, vol. I, s.v. K-Alfa