dijous, 17 de desembre de 2015

Rebelde



Desde hace unos meses paso parte de mi tiempo de ocio en un club de juegos de simulación histórica y rol. David no deja de decirme que he desaprovechado los años en que hablábamos de que le acompañara y nunca concretamos; yo, como siempre, creo que cada cosa tiene su momento y su ritmo en la vida, y que aquello que debe darse, lo hace sólo en el instante preciso para que tenga efecto y el pasado febrero era el momento justo para mí.
Ahora que han pasado muchos meses y estoy integrada en la dinámica del club, no concibo los martes sin la Partida de los Lunes y aunque me gusta el turno de mañanas en el trabajo, me fastidia porque no me permite muchas sesiones de madrugada del Cinefórum; pero con todo, lo mejor de ser miembro del Dreadnought es que me ha permitido conocer a gente estupenda con la que comparto muchas cosas y que me ha ganado completamente...Esta semana nuestra pequeña familia ha tenido que afrontar la pérdida de uno de sus miembros y de súbito nos encontramos huérfanos, desamparados e inundados de una tristeza tal que no somos capaces de pisar nuestro club sin estremecernos por dentro; nos resistimos a pensar que no lo volveremos a ver más y cuando recordamos sus frases y anécdotas nos sabemos si reírnos o llorar.
Algunas personas aparecen en nuestra vida, brevemente, para cambiarla, pero no puedo evitar pensar en el tiempo que pasé sin conocer a Josevi y en el que me queda sin poder disfrutar de él, de mi amigo, de la maravillosa persona que era.
Josevi, te queremos y te querremos siempre y no te olvidaremos nunca porque en verdad nunca dejarás de estar con nosotros. 


La última partida